"Ingenioso, irónico y cruel".

Hace unos días hablaba con mi jefa -la que coincidentemente es la madre de uno de mis mejores amigos de adolescencia- y, mientras terminábamos de subir una interminable cantidad de información a una de las webs del gobierno, recordaba que su hijo y yo teníamos una particular cosa en común; la ironía.

Recordé ahora mismo, escribiendo esto, que una amiga de mi pueblo me dijo alguna vez que mi sentido del humor era “ingenioso, irónico y cruel”, aunque me lo escribió en una tarjeta muy bonita y en un contexto de mucho cariño, lo que me causó mucha gracia en su momento.

Todo lo anterior, lo escribo porque hace una semana vinieron unos amigos de visita por el fin de semana. Uno de ellos trataba, sin éxito, de disparar bromas y comentarios que pudieran ponerme en aprietos, pero a cambio recibía de vuelta comentarios aún más ácidos y sarcásticos. Terminaba en cada intento aplastado y se veía en la obligación de parar, más de alguna vez un tanto molesto (lo notas en esa sonrisa un tanto forzada que se dibuja en la cara del que no tiene nada a mano para responder).

Tengo la costumbre - buena o mala no lo sé- de repeler las bromas con todo lo malo que conozco de las personas. Ridiculizo los discursos valóricos cuando me consta que son sólo palabras, me río en la cara del que trata de hacer bromas acerca de mi trabajo, creencias o modo de vida… y mis visitas no se han salvado.

El asunto de todo esto, es que en muchas ocasiones me han hecho el comentario de que a veces se me pasa la mano con las bromas y quizás, lo que para mí puede ser un muy buen chiste, puede estar hiriendo a alguien (vamos, que algunos se lo merecen) y yo no logro verlo. ¿Será que tienes razón, José Luís?

Mis preguntas ahora son: ¿Debo bajar el calibre de mis palabras, ser menos irónico y aprovecharme menos de los puntos débiles del resto para responder una broma? ¿Es bueno cambiar por agradar al resto, a riesgo de dejar de ser uno mismo?

Yo creo que es mejor ahorrarse el mal rato y no tirarme una broma que, seguramente, terminará explotando en las manos de quién lanzó la granada primero.

2 comentarios:

Runner dijo...

Si quieres mi opinión, mejora ese aspecto que sabes puede herir a los demás, aunque alguien trate de pasarse de listillo primero. Si tu respuesta a la hora de devolver la pulla es algo exagerada y no lo puedes controlar, estarás mejor contigo mismo si simplemente ignoras el comentario o le dices a la persona en cuestión que pare y vaya por otro camino.
A veces evitar las situaciones de "mal rollo" es más inteligente que estar buscando quién es más ingenioso que quien, y te ahorras la guerra psicológica.
Abrazos, Roddo.

Roddo dijo...

...pero es que tiene su encanto después de todo, Runner! ;-)

 

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