Ley del talíon y la muerte de Osama Bin Laden.

Hace unos días la euforia se tomaba las calles de Estados Unidos. La gente gritaba de felicidad por la muerte de Osama Bin Laden, el líder terrorista, fundador de Al-Qaeda y el cerebro detrás del atentado a las Torres Gemelas en el 2001.

Pero de la alegría del pueblo norteamericano –macabra para mi gusto- rápidamente se ha pasado al delirio de persecución y las dudas sobre la veracidad del operativo, más aún cuando la popularidad de Obama caen como piedra lanzada al vacío.

Osama, el hombre más buscado del mundo y cuya cabeza valía 50 millones de dólares, fue abatido el pasado lunes en una operación llamada “Gerónimo” y que fue ejecutada por soldados de elite estadounidenses, los SEAL.

EEUU reconoció este martes que Bin Laden estaba desarmado cuando fue abatido, lo que ha suscitado acusaciones de que Washington ha violado las leyes internacionales, a lo que el fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder respondió «fue legal, legítima y adecuada completamente» y que quienes la habían llevado a cabo «actuaron bien». Indicó además que su departamento, junto con la CIA y otras agencias de inteligencia están volcadas en analizar el material incautado.

Las circunstancias exactas de su muerte siguen sin haber sido aclaradas y más aún, no hay cuerpo para autopsia, ya que lanzaron el cuerpo de Osama al mar, según dijeron, para no su tumba en un sitio de peregrinación ni alimentar el mito del hombre más odiado por la superpotencia más grande del planeta.

Miré con espanto las imágenes en la televisión, espanto por la multitud gritando por la muerte de un hombre. Pensé: ¡Algo está muy mal en el mundo!

Es cierto que Osama era un criminal, un extremista y todo lo que se quiera decir. Causó dolor a miles de familias, pero ¿acaso la “ley del talión”, que profesa “"ojo por ojo, diente por diente", es la justicia del país que habla de la libertad y del sueño americano?

Esto, señores, no es más que un ASESINATO encubierto con la palabra “justicia”. Un hombre ha sido masacrado, sin derecho a un juicio justo y en total impunidad, pero si Estados Unidos está detrás, a nadie le importa este "pequeño detalle".

5 comentarios:

Runner dijo...

Comparto la misma opinión que tú. Todo el mundo tiene derecho a que se le conceda un juicio justo, por muy terrorista y asesino que uno sea, y Bin Laden no era una excepción. No se puede entrar en un país sin permiso, cometer un asesinato y luego celebrarlo como si te hubiese tocado la lotería. Es repugnante. Estas son las miserias de EEUU.

Jaime Rivera dijo...

Es la narrativa del vencedor. Si estamos identificados con los Estados Unidos como ¨los buenos¨ y Bin Laden es el dirigente de ¨los malos¨ cualquier acción en contra de ¨los malos¨ por parte de ¨los buenos¨ será justificada. No digo que esté de acuerdo, pero así funciona esto.

Roddo dijo...

Hola, Jaime! Que alegría verte por aquí después de tanto tiempo.

El gobierno de Estados Unidos de bueno, altruista y desinteresado, mira, tiene lo mismo que la reina Isabel II de Inglaterra pensando en los niños somalíes al momento de pagar la boda de su nieto.

Cada día que pasa hay más dudas acerca de esta operación, sus motivos, formas y consecuencias, además estoy seguro de que todos, de una u otra manera, saldremos salpicados.

Bienvenido de vuelta al blog, Jaime. :-)

Jaime Rivera dijo...

No me he ido. Jeje. No dejo comentarios siempre, pero leo todo lo que escribes.

Roddo dijo...

Aps... pues tanto mejor, Jaime, además de ser todo un honor que te pases por aquí siempre. ;-)

Abrazos!

 

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